
Quiero, de alguna forma, rendirle homenaje a los niños que fallecieron en aquel accidente. Los titulares de los diarios decían “Colombia llora en el sepelio de los 21 niños que murieron el miércoles en Bogota”
http://eltiempo.terra.com.co/bogo/2004-04-30/ARTICULO-WEB-_NOTA_INTERIOR-1599453.html
Fue un accidente el que nos llevó a todos, a vos, a mí, a nosotros, estos 21 niños. Ni vos, ni yo cuando nos enteramos de esta tragedia dejamos de pensar en los niños que conocemos, en nuestros hermanitos, primos, sobrinos, nuestros hijos los niños que conocemos. Estos 21 niños ya juegan hoy en el cielo, de eso estoy seguro. Pero aquí quedamos nosotros llorándolos. Por eso no pude resistir el escribir el pedirle a Dios por todos nuestros niños, los que tenemos cerca y lejos.
Quiero pedir por los niños que dejan sus dedos llenos de chocolate en todo lo que tocan, que saltan en los charcos y arruinan sus pantalones nuevos, que comen dulces antes de la comida y que nunca encuentran sus zapatos en la mañana.
Quiero pedir por los niños que miran a los fotógrafos desde atrás de los alambres de púas, los niños de la guerra, que nunca han caminado por la calle con un par de zapatos nuevos, que nunca han jugado "encantados" y que han nacido en lugares a donde nosotros jamás nos acercáramos, que es donde probablemente morirán.
Quiero pedir por los niños que nos dan besos pegoteados de caramelo y un garabato (puro arte) hecho por ellos, que duermen con su perro y quieren enterrar a sus pescaditos, por esa niña tan especial que después de haber pisado un bichito le pidió al papa que se lo vuelva a armar, por los que nos abrazan muy fuerte y que olvidan su merienda, que riegan la pasta de dientes por todo el baño, que observan con ojos asombrados a su padre cuando se afeita y a su madre mientras se maquilla, que hacen ruido cuando toman la sopa.
Y también quiero pedir por los niños que nunca han comido postre, que no tienen cobija favorita que llevar a todos lados, que ven a sus padres sufrir, que se acercan a nuestros coches en cada calle pidiendo con sus ojos, que no tienen baños para asearse, y cuyas fotos aparecen en las estaciones de policía y no en las oficinas de sus padres.
Quiero pedir por los niños de padres separados, que sufren por no verlos juntos, que no entienden porqué su mama o papa esta lejos.
Quiero pedir por los niños cuyas pesadillas suceden a plena luz del día, que comen lo que encuentran, que duermen bajo el cielo abrigados por periódicos, que nunca han ido al dentista, que no reciben mimos de nadie, que van a dormir hambrientos y despiertan hambrientos, que no tienen dirección.
Quiero pedir por los niños a quienes les gusta que los carguen y por aquellos que tienen que ser cargados, por los que se dan por vencidos y por los que siguen luchando, por los que no encuentran manos que tomar.
Por todos esos niños, quiero pedir el día de hoy, porque todos son valiosos, dan una nueva forma de amor a nuestras vidas y una razón para vivir, porque ellos nos hacen sentir la necesidad de comprometernos a construir un mundo mas justo.
Y pido por nuestros hijos, los que nacieron y los que nacerán, porque son la mejor esperanza para nuestro mundo, la compensación de nuestro trabajo, la realización de nuestros sueños incompletos, la garantía de nuestra inmortalidad, y la muestra de que Dios no ha perdido la esperanza en nosotros.
Este día pido por mi hija Pilar, por nuestros hijos, por todos los hijos del mundo, para que DIOS los bendiga con el amor de sus padres, alegría y el cuidado de sus Ángeles de la Guarda.

Este día de la Madre que aquí festejamos el domingo 9 de mayo pidamos especialmente que Dios cuide y les de paz a las mamas de los niños q fallecieron en el accidente.
En el Nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo.
Con Amor,
Danny

