Soy responsable de mi rosa
Revolviendo entre papeles para tirar encontrè una versión del El Principito –un regalo de mi madre cuando cumpli 9 años-, me detuve a leerla, cuando uno està con muchas cosas serias y adultas en la cabeza es bueno leer algo sencillo y simple, porque suele devolverle a uno la conciencia de què cosas son las verdaderamente importantes y algunas veces hasta a recobrar su centro.
La lectura me devolviò tres conceptos que me estàn dando vueltas desde hace dos dìas, cuando Dios me regalò encontrar mi primer libro del Principito, èstos son: crear lazos (vìnculos), compromiso y domèsticar.
Què es lo que esos conceptos me dijeron? En què o quièn me hicieron pensar?...y porquè? Quisiera compartirlo con ustedes… para que el que quiera escuchar que escuche.
Los telesfèricos permiten alcanzar ràpidamente y sin esfuerzo algunas de las màs elevadas cumbres. Sin embargo, creo que media entre la contemplación asì alcanzada y la del que la ganò por su propio esfuerzo –escalando la montaña- la misma diferencia que separa la fotografìa de la realidad. El caminante que vence una alta cima se ha comprometido en la montaña, y la montaña, en cierto modo, se ha hecho suya. Se trata aquí de los conceptos de los que hablaba de compromiso y domesticaciòn. En la aventura de la ascensión a una montaña, cada perspectiva ganada, cada riesgo y cada conquista, crea lazos vivos entre la montaña y el caminante hasta que, en el ùltimo esfuerzo, el viento de la cumbre le regala al contemplador esa especie de plenitud en que el panorama se hace, màs que contemplación pura, una vivencia, una creación personal.
Mi primer Principito fue en francès, y sucede algo curioso con la palabra engagement, que se puede traducir como compromiso, aunque insuficientemente, porque supone tambièn la nociòn de entrega al objeto, persona o acciòn misma.
Solo a travès del compromiso con su realidad adquiere sentido y valor la vida del hombre. Realidad de la q forman parte su trabajo, su estudio, su pareja, sus hijos, la naturaleza, y especialmente, él mismo.
Para la mentalidad individualista el hombre no es màs que puro receptáculo que debe liberarse o desvincularse de cuanto lo ligara para llegar a expresarse en su verdadero y valioso ser.
Para la mentalidad racionalista (permitanme citar a un exponente de este pensamiento) “la libertad –dice Sartre- no es una virtud interior que permite al sujeto desentenderse de las situaciones, sino, al contrario, el poder de comprometerse libremente y de construirse un futuro”. O lo que es lo mismo: no se es libre màs que si se utiliza la libertad en comprometerse con lo real y concreto, llàmese familia, trabajo, amigos o pareja.
El pensamiento individualista lo pone al hombre como observador, donde el mundo es un espectáculo, donde lo que prima es la desvinculaciòn con y de las cosas que lo rodean.
En la que a mi respecta solo conoce realmente el que ama y solo es libre el que es capaz de entregarse a algo o a alguien.
Es aquì donde llega Saint-Exupèry con su Principito y nos complementa el concepto de engagement con el de domesticar. Domesticar no es meramente hacer convivente a un animal (como dice el diccionario que estoy consultando), sino captarlo, asimilarlo a la propia vida o al afecto humano, es hacerlo de uno, hacerlo de casa.
El hombre se compromete; la cosa, los animales se domestican. Recìproca y simultáneamente.
Pero, què es “domesticar”? Nadie lo explica mejor que Saint-Exupèry en el diàlogo entre el Principito y el Zorro sabio. (Lo que escribì hasta ahora pueden no escucharlo pero lo que va a pasar entre El Principito, su rosa y el Zorro, les pido que lo escuchen con su corazòn.) El Principito, un niño que vive solo en un diminuto asteroide, viene a la tierra “para conocer a los hombres”. El Principe tenìa en su mundo una rosa, a la que cuidaba con amor y con la que dialogaba. La rosa era presumida y se jactaba de ser el ùnico ejemplar de su especie en el universo. El Principito acaba de descubrir en la Tierra un jardìn de rosas semejantes a la suya, y decepcionado por la insignificancia y limitaciones de lo que poseìa, se habìa tendido en la hierba a llorar.
“…Entonces apareció el zorro:
”…Ven a jugar conmigo -le propuso el principito-, ¡estoy tan triste!
”-No puedo jugar contigo -dijo el zorro-, no estoy domesticado.
”-¡Ah, perdón! -dijo el principito.
”Pero después de una breve reflexión, añadió:
”-¿Qué significa "domesticar"?
”…………….
“-Es una cosa ya olvidada -dijo el zorro-, significa "crear vínculos... "
”-¿Crear vínculos?
”-Efectivamente, verás -dijo el zorro-. Tú no eres para mí todavía más que un muchachito igual a otros cien mil muchachitos y no te necesito para nada. Tampoco tú tienes necesidad de mí y no soy para ti más que un zorro entre otros cien mil zorros semejantes. Pero si tú me domesticas, entonces tendremos necesidad el uno del otro. Tú serás para mí único en el mundo, yo seré para ti único en el mundo...
”-Comienzo a comprender -dijo el principito-. Hay una flor... creo que ella me ha domesticado...
”…………..
“Y después volviendo a su idea:
”-Mi vida es muy monótona. Cazo gallinas y los hombres me cazan a mí. Todas las gallinas se parecen y todos los hombres son iguales; por consiguiente me aburro un poco. Si tú me domesticas, mi vida estará llena de sol. Conoceré el rumor de unos pasos diferentes a todos los demás. Los otros pasos me hacen esconder bajo la tierra; los tuyos me llamarán fuera de la madriguera como una música. Y además, ¡mira! ¿Ves allá abajo los campos de trigo? Yo no como pan y por lo tanto el trigo es para mí algo inútil. Los campos de trigo no me recuerdan nada y eso me pone triste. ¡Pero tú tienes los cabellos dorados y será algo maravilloso cuando me domestiques! El trigo, que es dorado también, será un recuerdo de ti. Y amaré el ruido del viento en el trigo.
”El zorro se calló y miró un buen rato al principito:
”-Por favor... domestícame -le dijo.
”-Bien quisiera -le respondió el principito pero no tengo mucho tiempo. He de buscar amigos y conocer muchas cosas.
”-Sólo se conocen bien las cosas que se domestican -dijo el zorro-. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Lo compran todo hecho en las tiendas. Y como no hay tiendas donde vendan amigos, los hombres no tienen ya amigos. ¡Si quieres un amigo, domestícame!
”-¿Qué debo hacer? -preguntó el príncipito.
”-Debes tener mucha paciencia -respondió el zorro-. Te sentarás al principio ún poco lejos de mí, así, en el suelo; yo te miraré con el rabillo del ojo y tú no me dirás nada. El lenguaje es fuente de malos entendidos. Pero cada día podrás sentarte un poco más cerca...
“……………
“De esta manera el principito domesticó al zorro. Y cuando se fue acercando eI día de la partida:
”-¡Ah! -dijo el zorro-, lloraré.
”-Tuya es la culpa -le dijo el principito-, yo no quería hacerte daño, pero tú has querido que te domestique...
”-Ciertamente -dijo el zorro.
”- Y vas a llorar!, -dijo él principito.
”-¡Seguro!
”-No ganas nada.
”-Gano -dijo el zoro- he ganado a causa del color del trigo.
”Y luego añadió:
”-Vete a ver las rosas; comprenderás que la tuya es única en el mundo. Volverás a decirme adiós y yo te regalaré un secreto.
”El principito se fue a ver las rosas a las que dijo:
”-No son nada, ni en nada se parecen a mi rosa. Nadie las ha domesticado ni ustedes han domesticado a nadie. Son como el zorro era antes, que en nada se diferenciaba de otros cien mil zorros. Pero yo le hice mi amigo y ahora es único en el mundo.
”Las rosas se sentían molestas oyendo al principito, que continuó diciéndoles:
”-Son muy bellas, pero están vacías y nadie daría la vida por ustedes. Cualquiera que las vea podrá creer indudablemente que mí rosa es igual que cualquiera de ustedes. Pero ella se sabe más importante que todas, porque yo la he regado, porque ha sido a ella a la que abrigué con el fanal, porque yo le maté los gusanos (salvo dos o tres que se hicieron mariposas ) y es a ella a la que yo he oído quejarse, alabarse y algunas veces hasta callarse. Porque es mi rosa, en fin.
”Y volvió con el zorro.
”-Adiós -le dijo.
”-Adiós -dijo el zorro-. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple : sólo con el corazón se puede ver bien; lo esencial es invisible para los ojos.
”-Lo esencial es invisible para los ojos -repitió el principito para acordarse.
”-Lo que hace más importante a tu rosa, es el tiempo que tú has perdido con ella.
”-Es el tiempo que yo he perdido con ella... -repitió el principito para recordarlo.
”-Los hombres han olvidado esta verdad -dijo el zorro-, pero tú no debes olvidarla. Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Tú eres responsable de tu rosa...
”-Yo soy responsable de mi rosa... -repitió el principito a fin de recordarlo
La vida es un constante crear lazos (cognoscitivos, volitivos, afectivos) entre el Yo y las cosas. Esos lazos son, para el sujeto, compromisos, y respecto a las cosas, domesticaciòn. Solo se conoce aquello con lo que se crea lazos, con lo que se compromete -“solo se ve con el corazòn”-. Y por otro lado, es la entrega a las cosas lo que las hace grandes e imprtantes. Fue el tiempo que el Principito pasò con su rosa, las dificultades que atravesaron y el cuidado que se prestaron lo que la hizo ùnica para èl. Claro que encontrò muchas similares y a simple vista màs lindas, pero la suya era ùnica. Por eso ese crear lazos, esa entrega, nos compromete “eres responsable para siempre de lo que has domesticado, eres responsable de tu rosa”.
Quien quiera oir que oiga.
Wednesday, April 13, 2005
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