Se acerca la Pascua, y de qué se escucha hablar sino de aquello que a veces nos cuesta más entender. Qué necesidad tuvo Jesús de morir sufriendo tanto?
Tendemos a considerar el sufrimiento como algo que debe ser evitado a toda costa, y es cierto que necesitamos trabajar para erradicar el sufrimiento de nuestras vidas y de la de los demás. Pero en este mundo siempre habrá sufrimiento, siempre habrá dolor en el parto, tormento en la enfermedad y angustia en la muerte. La tristeza, la nostalgia y las penas continuarán existiendo. Esto no debe desanimarnos más bien debe permitirnos ver el sufrimiento de un modo diferente. Qué es aquello que nos permite transformar el sufrimiento? La respuesta es el amor.
Por qué una madre considera el dolor del parto como algo positivo y no como algo que la llena de amargura o resentimiento? Por amor. O un padre que no vacila –aun si está cansadisima- en acompañar a su hijo y hacer suyo su dolor. Es así como el sufrimiento es transformado y deja de ser sufrimiento. Esto es lo que comunmente llamamos un sacrificio. La palabra “sacrificar” significa convertir algo en sagrado. Cada sacrificio nos transforma un poco y progresivamente nuestra vida adquiere un carácter sagrado. Pero el sacrificio solo es útil si el destinatario de nuestra renuncia representa lo infinito. Dios es el único objeto merecedor de un sacrificio, es decir que cuando hallamos un objeto merecedor de un sacrificio (amigo, hijo, novia, etc.), hallamos a Dios. Estamos llamados a sacrificarnos muchas veces al día, por eso debemos prepararnos para aquellos momentos en la vida en que se nos pide que ocupemos menos espacio del habitual.
El sufrimiento nos enseña que dependemos unos de otros. Cuando estamos enfermos acudimos al médico. Cuando la vida nos agobia, llamamos a un amigo. El sufrimiento abre una vía a través de la cual podemos sincerarnos con otra persona, nos volvemos más humildes y percibimos más claramente nustros límites.
Lo misterioso del sufrimiento es su carácter de transformación o redención. Redimir significa liberar por medio de un rescate. Entonces ahor podemos comprender mejor de que se trata el que Cristo se sacrificó por nosotros para redimirnos de nuestro dolor.
Por todo esto es que nuestro sufrimientos y sacrificios tienes un carácter transformador-redentor cuando rescatamos a otros de su dolor… lo curioso es que finalmente los rescatados y transformados también somos nosotros.
Jesús agonizando en la cruz, Nelson Mandela 27 años encarcelado, Oscar Wilde perseguido y encarcelado por su sexualidad, José Kentenich prisionero en el campo de concentración de Dachau y separado de su obra por 14 años, Emili Dickinson oculta en el refugio seguro de su hogar……. Y mi amiga Angelica, una arquitecta bogotana, cuyo padre nunca conoció y a quien le secuestraron su madre y sin dejar de estudiar y trabajar cuido de su hermano mientras movía cielo y tierra por recuperarla y no cesó su búsqueda hasta que “la rescató”. La lista de los que han padecido grandes sufrimientos y han creado belleza a partir de su dolor es interminable.
Y aquí estamos vos y yo tratando de entender porque nos pasan las cosas que nos pasan y porque hay tanto dolor a nuestro alrededor, cuando en realidad deberíamos estar acompañando a nuestro amigo deprimido, a nuestro familiar enfermo, llamando por teléfono al compañero de trabajo que echaron, regalándole algo de la ropa que nos sobra al mendigo que solemos cruzarnos de camino a casa, ayudando a mamá en la cocina o rezando por la familia de ese conocido que murio.
Creo que nunca vamos a entender al dolor, siempre va a ser algo misterioso, pero siempre podemos hacer algo para que el sufrimiento del que está cerca nuestro sea un poco mas llevadero y de esa forma asemejarnos un poco a Jesús por estos dias que recordamos su muerte y resurrección.
Estoy seguro que la misma alegría que llenó a sus amigos cuando resucitó, llenará tu alma y los proximos dias de tu vida.
FELICES PASCUAS!!
Danny
Tendemos a considerar el sufrimiento como algo que debe ser evitado a toda costa, y es cierto que necesitamos trabajar para erradicar el sufrimiento de nuestras vidas y de la de los demás. Pero en este mundo siempre habrá sufrimiento, siempre habrá dolor en el parto, tormento en la enfermedad y angustia en la muerte. La tristeza, la nostalgia y las penas continuarán existiendo. Esto no debe desanimarnos más bien debe permitirnos ver el sufrimiento de un modo diferente. Qué es aquello que nos permite transformar el sufrimiento? La respuesta es el amor.
Por qué una madre considera el dolor del parto como algo positivo y no como algo que la llena de amargura o resentimiento? Por amor. O un padre que no vacila –aun si está cansadisima- en acompañar a su hijo y hacer suyo su dolor. Es así como el sufrimiento es transformado y deja de ser sufrimiento. Esto es lo que comunmente llamamos un sacrificio. La palabra “sacrificar” significa convertir algo en sagrado. Cada sacrificio nos transforma un poco y progresivamente nuestra vida adquiere un carácter sagrado. Pero el sacrificio solo es útil si el destinatario de nuestra renuncia representa lo infinito. Dios es el único objeto merecedor de un sacrificio, es decir que cuando hallamos un objeto merecedor de un sacrificio (amigo, hijo, novia, etc.), hallamos a Dios. Estamos llamados a sacrificarnos muchas veces al día, por eso debemos prepararnos para aquellos momentos en la vida en que se nos pide que ocupemos menos espacio del habitual.El sufrimiento nos enseña que dependemos unos de otros. Cuando estamos enfermos acudimos al médico. Cuando la vida nos agobia, llamamos a un amigo. El sufrimiento abre una vía a través de la cual podemos sincerarnos con otra persona, nos volvemos más humildes y percibimos más claramente nustros límites.
Lo misterioso del sufrimiento es su carácter de transformación o redención. Redimir significa liberar por medio de un rescate. Entonces ahor podemos comprender mejor de que se trata el que Cristo se sacrificó por nosotros para redimirnos de nuestro dolor.
Por todo esto es que nuestro sufrimientos y sacrificios tienes un carácter transformador-redentor cuando rescatamos a otros de su dolor… lo curioso es que finalmente los rescatados y transformados también somos nosotros.
Jesús agonizando en la cruz, Nelson Mandela 27 años encarcelado, Oscar Wilde perseguido y encarcelado por su sexualidad, José Kentenich prisionero en el campo de concentración de Dachau y separado de su obra por 14 años, Emili Dickinson oculta en el refugio seguro de su hogar……. Y mi amiga Angelica, una arquitecta bogotana, cuyo padre nunca conoció y a quien le secuestraron su madre y sin dejar de estudiar y trabajar cuido de su hermano mientras movía cielo y tierra por recuperarla y no cesó su búsqueda hasta que “la rescató”. La lista de los que han padecido grandes sufrimientos y han creado belleza a partir de su dolor es interminable.
Y aquí estamos vos y yo tratando de entender porque nos pasan las cosas que nos pasan y porque hay tanto dolor a nuestro alrededor, cuando en realidad deberíamos estar acompañando a nuestro amigo deprimido, a nuestro familiar enfermo, llamando por teléfono al compañero de trabajo que echaron, regalándole algo de la ropa que nos sobra al mendigo que solemos cruzarnos de camino a casa, ayudando a mamá en la cocina o rezando por la familia de ese conocido que murio.
Creo que nunca vamos a entender al dolor, siempre va a ser algo misterioso, pero siempre podemos hacer algo para que el sufrimiento del que está cerca nuestro sea un poco mas llevadero y de esa forma asemejarnos un poco a Jesús por estos dias que recordamos su muerte y resurrección.
Estoy seguro que la misma alegría que llenó a sus amigos cuando resucitó, llenará tu alma y los proximos dias de tu vida.
FELICES PASCUAS!!
Danny

