
"Parece, Platero, mientras suena el Angelus, que esta vida nuestra pierde su fuerza cotidiana, y que otra fuerza de adentro, más altiva, más constante y más pura, hace que todo, como en surtidores de gracia, suba a las estrellas..." Juan Ramón Jiménez "Platero y Yo"
Padre Dios, gracias por todos tus regalos, gracias por la abundancia que hemos recibido y porque elegiste a Tu Presencia para que allí Cristo nazca de nuevo. Gracias porque desde allí quieres irradiar al mundo las glorias de Tu Hijo, inundando los corazones fríos con torrentes de amor.
Usa de nosotros según tu voluntad, haz que por Tu Presencia vuelvan a llenarse los amplios salones de la Iglesia y que alabanzas circunden tu trono.
Padre, recibe hoy la donación total de mi libertad; toma mi memoria, los sentidos, la inteligencia; recíbelo todo como signo de amor. Toma mi corazón entero y toda mi voluntad y de este modo se sacie en mí el auténtico amor, cuanto me diste te lo devuelvo a Ti sin ninguna reserva. Sobre todo esto, dispón siempre a tu gusto, sólo una cosa te pido: ¡que te ame, Padre! Haz que cercano o lejano me sepa amado por ti como la cara pupila de tus propios ojos. Concédeme las gracias que me impulsen con vigor hacia aquello que no me atrevo a emprender; dame participar en la fecundidad que tu amor otorga a tu Esposa. Hazme ser fecundo para la Iglesia: mi vida sea una un Sí creador para cuanto bondadosamente has planeado con Tu Presencia para la salvación de las almas. Si deseas, puedes dedicarnos al trabajo, puedes mandarnos cruces, penas, dificultades. En el éxito o en el fracaso, anunciaremos siempre tu amor. Sólo entonces me considero digno, pleno, y nunca se me podrá dar una felicidad mayor. Ya nada hay que continúe anhelando; lo que Tú dispongas es mi querer y mi bien. Mi Señor y mi Dios, toma todo lo que me ata, cuanto disminuye mi fuerte amor por ti; dame todo lo que acreciente el amor por Ti y si estorba el amor, quítame mi propio yo. Amén.


No comments:
Post a Comment