Saturday, February 07, 2009

Palabra, Vida y Propósito - Más claro, echale AGUA.

"En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto
a Dios y la Palabra era Dios". San Juan, Cáp. 1. 

“Yahvéh me ha dado lengua de discípulo, para que haga saber
al cansado una palabra alentadora” Isaías

A pesar de todo el egoísmo, el materialismo, las guerras, la violencia, y todas las cualidades negativas que caracterizan a la raza humana, estoy convencido de que algo está pasando en este mundo nuestro que nos puede hacer dar un giro radical hacia nuestra salvación y la de este maravilloso planeta. De todos los rincones de la Tierra están surgiendo personas con otra mentalidad, otras inquietudes; personas de mente abierta, sensibles, respetuosas y receptivas, que están sintiendo muy dentro los lamentos de nuestra Madre Naturaleza siendo aniquilada. Es un lamento que nos duele, que nos hiere en lo más profundo, que nos llama pidiendo auxilio.

Y estas personas son las que se están movilizando, las que están aprendiendo, y las que están intentando por todos los medios extender los ideales y las actitudes que nos ayudarán a dar ese giro hacia el camino correcto. En la red cada vez encontramos mas webs y blogs de los que quieren poner su grano de arena para contribuir a ese avance: páginas de ecologistas, pacifistas, vegetarianos y cristianos, defensores de los animales, defensores de la libertad de expresión, amantes de la naturaleza, voluntarios en todo tipo de organizaciones de ayuda a los desfavorecidos, los animales y los discriminados, escritores que no se dejan acobardar por la supremacía de los medios y las multinacionales, profesionales de cualquier tipo que usan su posición para defender la verdad, etc.

Todavía somos una minoría, comparados con los otros dos grupos (el de los que causan el mal por egoísmo y/o beneficio económico, sin importarle las consecuencias para los demás, y el de los ignorantes, que por la razón que sea, no saben o no quieren saber, y cuyas acciones son automáticas, resultado de un adoctrinamiento causado por esta sociedad corrupta y materialista, o de una religiosidad farisaica de muy estrechas miras). Ambos grupos suelen estar compuestos por gentes, en mi opinión, que han recibido una educación muy deficiente en todos los sentidos, pero especialmente, en el respeto hacia la vida. No me las quiero dar de psicólogo, ni mucho menos, pero todos sabemos ya que un niño que ha crecido rodeado de egoísmo, ira, insultos, y falta de respeto, es muy difícil que llegue a ser un adulto compasivo y de mente abierta.

Y es aquí donde quiero llegar con esta reflexión: el poder de las palabras y los pensamientos. Esto es algo que los que me están leyendo seguro que ya saben. ¿Quién no ha leído algún estudio sobre este tema? Las palabras, los sentimientos, las emociones con las que tratemos a una persona, son tan importantes, que verdaderamente podemos hundir a un ser humano sólo con dirigir hacia él nuestra rabia, insultos y malas actitudes continuadamente. Podemos destrozar su autoestima para siempre, y hasta su vida.

Yo soy un seguidor de Jesús de Nazaret,  cuyas palabras y acciones fueron tan remarcables como para haber dejado su huella y su influencia en millones y millones de personas. ¿Por qué sino dijo Jesús: "ama a tu enemigo"? El sabía bien que nos estaba dando la clave para acabar con el mal. Si a quien te odia y hace mal, respondes con amor, lo desarmas. Aquel que ha crecido con el mal, comenzará a cambiar desde el momento en que reciba amor en vez de odio como respuesta.

¿Ojo por ojo? ¡No, ni hablar! Sé que es muy difícil. A mí me cuesta enormes esfuerzos no responder igual a quien me trata mal. Pero pensemos: ¿Alguien habría recordado a Jesús si en vez de dejarse hacer, y perdonar a quienes le torturaron y acabaron con su vida, hubiera reaccionado movilizando a sus discípulos y seguidores y atacando a quienes tenía en contra? Creo que está clarísimo: ahora mismo Jesús sería uno más en nuestros libros de historia, un luchador que probablemente ganó batallas, pero que jamás habría marcado para siempre la vida de tantos millones de personas durante miles de años.

Para mí, y supongo que para mucha gente también, la clave está en el amor, el respeto y la compasión hacia las personas, los animales, y la naturaleza. Siempre lo he creído así, aunque cada vez estoy más convencido de los efectos en cadena de las buenas acciones y pensamientos.

En este sentido, existe un estudio, por el Doctor Masaru Emoto. Este japonés ha mostrado al mundo sus estudios y fotografías de la estructura del agua.

El Doctor Masaru Emoto, licenciado en Relaciones Internacionales y en Medicina Alternativa, comenzó hace unos años a estudiar las propiedades sanadoras del agua. Más tarde, conoció a un científico californiano, quien estaba investigando, mediante las técnicas de la resonancia magnética,  las vibraciones más sutiles de la resonancia magnética. A consecuencia del trabajo con este investigador, Emoto comenzó a preguntarse si podría encontrar la manera de probar científicamente y de una manera visible para todo el mundo, las propiedades sanadoras de los diferentes tipos de agua.

El Doctor Emoto comenzó a fotografiar la estructura del agua en el momento de la congelación, y gracias a la fotografía de alta velocidad, ha mostrado los efectos de las palabras en la formación de los cristales de agua. ¡Fue toda una revelación! El hecho de que, según él, nuestros pensamientos influencien al agua nos abre todo un mundo de posibilidades en lo que respecta a nuestro bienestar y el de nuestro planeta.

El agua, al helarse, mostraba cristales hexagonales con distintas formas y colores, dependiendo de su procedencia y pureza. Las muestras provenientes de ríos y arroyos de montaña formaban cristales bellísimos, mientras que las aguas contaminadas o cercanas a ciudades o áreas industrializadas mostraban una estructura amorfa y fea. Estos resultados le llevaron a probar todo tipo de aguas de diferentes lugares del mundo, comprobando que cuanto menos manipulada por el hombre estaba el agua, mas belleza presentaban sus cristales.

Lo más sorprendente y asombroso llegó cuando Emoto sometió al agua a audiciones de música clásica, canciones tradicionales, heavy metal, y otros tipos, y también a diversas palabras, de amor y agradecimiento, o insultos y palabras llenas de ira. Efectos que se pueden ver en las imágenes de arriba.

Me imagino la fascinación en la cara del doctor al ver los resultados: sometida a música bella y palabras bonitas, el agua cristalizaba en formas que semejaban a joyas, con figuras en formas de estrella, de diamantes, con colores brillantes, blancas, doradas.

Sin embargo, el agua que recibió insultos, frases como "te voy a matar" o música heavy metal, presentaba formas horrorosas.

Incluso el agua proveniente de un embalse en una zona industrializada de Japón, con una fea estructura, cambió y se tornó hermosa al susurrarle palabras de agradecimiento. Emoto probó incluso el efecto de una plegaria en aguas contaminadas... ¡la estructura cambió para volverse una preciosa joya!

Asimismo, el agua tratada con aceites esenciales de flores... ¡tomaba la forma de la flor original de donde provenía el aceite! Si tratada con camomila, los cristales formaban una margarita.

No hace falta decir que si las palabras tienen ese efecto en el agua... ¡que no tendrán en las personas, que estamos compuestas, en un 70% de agua!

En mi opinión, ya importa poco si su descubrimiento es riguroso o no. Las personas reaccionan, piensan, y actúan en consecuencia. Para mí, eso es lo más importante del trabajo de Emoto.

Seguramente ya tendrá muchos detractores. Gente que disfruta rompiendo los sueños de los demás, aunque sean solo eso, sueños. Pero... ¿no vale más que una ilusión te haga intentar ser mejor como persona? El mensaje de Emoto está haciendo mucho bien en muchísima gente. Eso es mucho mas loable que esos cínicos y fríos pseudo-científicos que se dedican a ridiculizar al que no pertenece a su secta de "si no lo veo no lo creo". En esta vida hay que exigir algo más que "hechos probados científicamente", aunque sólo sea porque la historia de la ciencia ha sido un continuo desdecirse a ella misma con nuevos descubrimientos que anteriormente eran negados como "imposibles".

En mi humilde opinión, la ciencia es por supuesto imprescindible, pero muchas veces peca de engreída.

“La Palabra se hizo carne y habitó entre nosotros”. San Juan quería decirnos cómo es Jesús: Una Palabra eterna que convoca a la humanidad a otra manera de vivir, de entender el mundo y de buscar la plenitud –su Propósito-.

Lo más apropiado que puede decirse de Dios es que es Palabra y Verdad. “Dios habló y las cosas fueron” canta un salmo.

La palabra encierra todos los matices del amor: Es grito, gemido, reclamo, rechazo. Puede modular la ternura, traducir el gozo, reforzar la esperanza, consolar la angustia. Jesús es Palabra de Vida para el hombre. Por ella el mundo empieza a transformarse, en ese proceso admirable que se llama la Salvación. Finalmente, la palabra es aliento, calor y vida que proceden del corazón. Jesucristo es el amor del Padre, hecho visible.

Dios engendró las cosas a través de su Palabra, las nombró, y ese nombrarlas les dio un propósito. Propósito que anhelamos volver a escuchar de los labios de Dios. Propósito del que estamos permanentemente escapando y buscándolo. Propósito que al encontrarlo nos disponemos a venderlo todo, a vaciarnos de todo, por conseguirlo y cumplirlo. Porque ese fue el gran anhelo del Amor para con nosotros, su Majestad hecha miseria, necesitando de nosotros para lograr el gran Propósito: la Salvación de Todos.

Hay palabras que cubren lo que nombran, son las palabras cotidianas, la charla, la habladuría. Otras desnudan lo nombrado, lo desvelan, son las palabras de los que piensan la hondura, o simplemente los que piensan lo que nombran; y hay palabras desde donde lo nombrado nace: es la palabra profética, la que en sí misma contiene a Dios.

Es entonces que nosotros, sus hijos, deberíamos imitar al Padre en ese gesto engendrador, nombrando, alentando, guiando, exhortando, consolando a nuestros hermanos con la Palabra, para que adopten –tal como lo hace el agua- la forma ideal que Dios he deseado en ellos.

Como dice Emoto: "Si proyectas una luz sobre los que te rodean con las palabras que usas, nunca más tendrás que caminar en la oscuridad".

Será que Dios nos creó con un 70% de agua para que fuéramos más susceptibles a su Palabra?

Somos resultado e instrumento de su Palabra. "Y les dijo: "Vayan por todo el mundo y anuancien la Buena Noticia a toda la creación..." Marcos 16