Cuanto me gustaría tenerlo! Pregunto a su mama si se lo compraría, su mamale dijo: Hagamos un trato, yo te compraré el collar y cuando lleguemos a casaharemos una lista de tareas que podrás realizar para pagar el collar! Y note olvides que para tu cumpleaños es muy posible que la abuelita Marta teregale un dólar!, esta bien? Pilar estuvo de acuerdo y su mama compró el collar de perlas. Pilar trabajó con tesón todos los días para cumplir con sus tareas, y tal como su mama le mencionara, su abuelita le regaló un dólar para su cumpleaños. En poco tiempo Pilar canceló su deuda. Pilar amaba sus perlas, las llevaba puestas a todas partes. El único momento que no las usaba era cuando se bañaba, su mama le había dicho que las perlas con el agua le pintarían el cuello de verde!
Pilar tenía un padre que la quería muchísimo. Cuando Pilar iba a su cama, élse levantaba de su sillón para leerle su cuento preferido. Una noche,cuando terminó el cuento, le dijo: Pilar tu me quieres? Claro que sí papá, tu sabes que te quiero!
Entonces, regálame tus perlas. Pero, papa! No mis perlas!, dijo Pilar. Pero te doy a Rosita, mi muñeca favorita? La recuerdas? Tu me la regalasteel año pasado para mi cumpleaños y te doy su vestidos también? Esta bienpapa? Oh no hijita, no importa. Una semana después, nuevamente su papa le preguntó al terminar el cuento? Pilar, tu me quieres? Claro que si papa, tu sabes que te quiero! Regálame tus perlas. Pero, papa! No mis perlas!, pero te doy a Yayo, mi payaso, lo recuerdas? Es mi favorito, es tan suave y tu puedes jugar con él. Tu puedes tenerlo si quieres papá. Oh no hijita, le dijo su papa dándole un beso en la mejilla. Dios te bendiga, felices sueños.
Algunos días después, cuando el papa de Pilar entró a su dormitorio para leerle un cuento, Pilar; estaba sentada en su cama y le temblaban los labios.Toma papá dijo, y estiró su manito. La abrió y en su interior estaba suquerido collar, el cual entregó a su padre. Con una mano él tomó las perlasde plástico y con la otra sacó de su bolsillo una cajita de terciopelo azul. Dentro de la cajita había unas hermosas perlas genuinas. El las había tenido todo este tiempo, esperando que Pilar renunciara a labaratija para poder darle la pieza de valor.
Y así es también con nuestro Padre Dios. El esta esperando que renunciemos a las cosas sin valor alas que nos atamos en nuestras vidas para darnos preciosos tesoros. Esto me hace pensar las cosas a las cuales me aferro y me pregunto qué es lo que Dios me quiere dar en su lugar.

