Wednesday, July 15, 2009

Obama, Hans Küng y el liderazgo ético… ¡¿qué ética?!

Cuando un intelectual católico se aleja y acaba rompiendo con la Iglesia su creatividad tiende a decrecer hasta límites insospechados. Es el caso de Hans Küng, que de ser un brillante teólogo ha pasado a convertirse en poco más que un redactor de tópicos de lo políticamente correcto. Esto y su afán de notoriedad le llevan a posiciones que bordean el sentido del ridículo.

Obama tiene un magnifico discurso; el presupuesto que ha presentado posee muchos elementos de interés, aunque no el plan económico previo que ha sumido en el desconcierto a los agentes económicos. Su último discurso dirigido a los ciudadanos de EEUU, como presidente, constituye un hito por lo que significa de plantar cara a los lobbies. Su contenido y su forma, en este mensaje por la televisión, fue muy distinto al pronunciado pocos días antes en el Congreso, de contenido muy moderado y con continuas llamadas a la unidad. Pero un nuevo enfoque presupuestario, la critica a los lobbies, y sus buenos discursos, con esto solo, no se le puede convertir en el paladín de la ética internacional.

Primero, porque es poco, hay que dar tiempo; y segundo, porque en el mientras tanto ha tomado otras decisiones que lo alejan de los fundamentos éticos: la autorización para investigar con embriones humanos utilizando fondos públicos, precisamente cuando los avances producidos en los últimos años cuestionan, ahora en el plano científico, la plena validez de esta vía. Su posición muy favorable al aborto, hasta el extremo de nombrar como asesora legal de la presidencia a una de las abogadas más destacadas de las organizaciones abortistas, es otro dato que no empuja a la celebración ética que practica Küng, a menos, claro está, que el aborto y el uso de embriones humanos le importen más o menos nada.

Es difícil entender que alguien pueda constituir un referente ético en el mundo si no es capaz de hacer como mínimo un punto de reflexión sobre estas dos grandes amenazas del sentido de la humanidad: la utilización de la genética humana como material y el aborto. Creyentes y no creyentes ven grandes peligros o al menos constatan la existencia de dilemas importantes en estas dos cuestiones. Obama, ahí, asume plenamente el tópico de que en todo esto no hay problema, no pasa nada. Es sorprendente que Küng cuando lo proclama esperanza de la ética no tenga en cuenta estos hechos, aunque si lo hiciera dejaría de tener el apoyo de los políticamente correctos.

Pero es en el plano internacional donde la práctica política de Obama se manifiesta guiada por los criterios clásicos de la corriente pragmática de la política exterior americana, que puede ser útil para sus intereses pero que no ha constituido jamás un referente ético

Cuando Hillary Clinton expuso hace un par de meses las líneas de la política exterior las resumió en las tres “D”: Defensa (el presupuesto global ha aumentado un 4% aunque hayan disminuido las partidas destinadas a Irak y Afganistán, lo que va a permitir aumentar el número de soldados y marines enrolados), Diplomacia (el primer viaje de Hillary ha sido a China, Corea y Japón, marcando así la prioridad asiática, y el segundo a Egipto e Israel, algo que forma parte de la agenda estándar de la política exterior americana) y Desarrollo (en la recientísima conferencia de donantes para Gaza, EEUU ha contribuido con un tercio del total). Es pronto para ver cómo se articula este conjunto, especialmente el del desarrollo porque ya se han manifestado las tentaciones proteccionistas de la nueva administración demócrata, y en el plano interior el buen trato a la inmigración no parece una prioridad, a pesar de su urgencia.

Pero, sobre todo, lo que llama la atención es que ha caído una D frecuente en la política exterior americana cuando no está dominada por la corriente pragmática: la D de Democracia, que se puede hacer extensiva a los Derechos Humanos. Clinton fue a China y omitió cuidadosamente toda cuestión relacionada con los Derechos Humanos. Lo que le interesa es concordar en materia de política económica, lucha antiterrorista, y el control de Corea del Norte. La situación en que viven muchos chinos que quieren libertad no le importa demasiado. Los cristianos debemos ser particularmente sensibles a este tema por la situación de represión en la que se encuentran.

Y qué se dice sobre la Pobreza…ah, perdón “pobreza” empieza con “P” y no con “d”, es decir no está en el plan de gobierno porque no rimaba.

Hace poco la organización “Ayuda a la Iglesia Necesitada” explicó la persecución que existe contra los católicos por considerarlos perturbadores del orden. Hay sesenta obispos encarcelados y seiscientos sacerdotes bajo arresto domiciliario. Esta persecución no es exclusiva de la Iglesia, otros cristianos también la sufren; la administración Obama ignoró este tema. Y esto que no es ninguna sorpresa, porque se engloba en una de las grandes corrientes de pensamiento americano en política exterior, los principios son secundarios, lo importante son los intereses, algo que obviamente no justifica declarar a Obama paladín de la ética internacional. Ni ésta es su pretensión.

Ni tan siquiera la retirada de las tropas de Irak, que podría presentarse, desde una determinada perspectiva, como un hecho favorable a un compromiso ético, puede considerarse así. En realidad al bajar a los detalles concretos nos encontramos con otra manifestación pragmática: va a reducir las tropas sobre todo a partir del 2010 con el objetivo de que la evacuación total, si es posible, se produzca el 2011. Esta posición ha sido asumida por los republicanos y en particular por Machain, y ha encontrado una fuerte oposición demócrata, pues esperaban una decisión mucho más rápida y menos flexible. La reducción en Irak va acompañada del aumento de efectivos en Afganistán, con lo cual lo que se produce es un trasvase de tropas de un país que se considera mucho más controlado a otro donde los talibanes han ido ganando terreno. Este hecho unido al ya apuntado incremento de efectivos militares que tendrá el ejército de EEUU y el énfasis de Clinton en la 'D' de defensa, definen una política exterior americana donde el brazo militar continuará teniendo un peso extraordinario.

La política exterior de EEUU se ha movido siempre en torno a dos ejes, que han ido alternándose en función de quien gobernaba en Washington. Uno de ellos era el de promover la democracia en el mundo. El otro era la vía pragmática, donde lo que pesaba eran los intereses de EEUU y no el régimen político del país en cuestión. Los republicanos han jugado en ocasiones esta baza. Nixon fue quizás quien la empleó de la mano de Kissinger de una manera más sistemática y espectacular, y los demócratas también apostaron por un intervencionismo idealista, como con tan poca fortuna intentó Carter. Bush ha jugado la carta de hacedor de democracias a base de intervenciones militares como en Irak; Obama parece que se integra a la vía de intervenir solo si está en juego un interés americano, y dejar hacer en los demás casos.

Las dos posiciones a juzgar por la experiencia histórica, tienen pros y contras, incorporan aciertos y graves y sangrientos errores, pero en cualquier caso lo que es difícil es querer confundir el pragmatismo exterior con un liderazgo ético mundial; entre otras cosas porque el fin primordial de esta línea es el beneficio de EEUU que no siempre coincide con el bien común.

Tuesday, July 07, 2009

Denuncias Bíblicas a Sacerdotes, Pastores y Ministros... Cualquier semejanza con la realidad...

Cuando Ananías ordenó que le cambiaran la sonrisa a Pablo, es decir, que le dieran una bofetada, Pablo se embejucó de tal manera, es decir le molestó tanto, que le dijo a Ananías unas palabras no muy amables: “¡Hipócrita, a usted también lo va a golpear Dios! ¡Ahí está sentado para juzgarme según la ley! ¿Y usted mismo viola la ley al mandar que me golpeen?” (Hc 22:3). Pablo está dispuesto a sufrir por el evangelio (Fil 3:10–11), pero no tolera este tipo de abuso.

La reacción de Pablo se debe a que no reconoció al funcionario. Para su sorpresa, quien lo había mandado a abofetear no era otro que ¡el Sumo Sacerdote! Pero, para colmo de las ironías, el Sumo Sacerdote, se ha salido de la ropa, del fuero de su cargo, y de su nombre: “Ananías” es un nombre hebreo que significa “Yavé muestra su gracia”. Es casi como la Dulcinea del Quijote, que de dulce muy poco tenía, pues dejó a Don Quijote en un estado de agotamiento emocional, desesperanza melancólica y listo para morirse. Pablo no reconoció al Sumo ni como agente de la ley, ni como máxima autoridad religiosa y civil, ni como Ananías. Poco respeto le inspiró quien lo maltrataba.

Al saber que se trataba de SSSS (Su Santidad el Sumo Sacerdote), Pablo pide disculpas citando la Escritura: “Hermanos, no me había dado cuenta de que es el Sumo Sacerdote, porque está escrito: ‘No hables mal del jefe de tu pueblo’.” (Hc 22:5; Ex 22:28). La sensación que le queda al lector es ambigua: por un lado tiene la conducta reprochable del Sumo Sacerdote, que amerita la reacción de Pablo; pero por otro lado tiene la Escritura, según la cual estas personas merecen respeto.

En Oseas encontramos algunas otras denuncias de alto calibre dirigidas a los sacerdotes del antiguo Israel: “pandilla de sacerdotes”, “salteadores”, “ladrones”, “infames”, “adúlteros”, “mentirosos” (Os 6:9–7:4). Cero diplomacia. Todo eso es más y peor que lo que le dijo Pablo a Ananías siglos después. La complicación en Oseas es que hay una mezcla de voces: narrador, Oseas y Dios. ¿Quién dijo qué? y ¿qué importa? Esas son las dos preguntas que nos hacemos. La manera como se presenta el texto en la Biblia, indica que fue Oseas o Dios, pero de todos modos hay un narrador que probablemente recopiló las palabras de Oseas, pues el libro comienza relatando en tercera persona.

Sin disculpar los insultos, en ambos casos el ministro de Dios es irreconocible por sus actos. Es decir, si un ministro religioso, en vez de hablar de Cristo, la gracia de Dios, el arrepentimiento y el perdón, cada vez que predica no habla sino de dinero con el fin de sacarle dinero a la gente, entonces el tal ministro es un ladrón, pandillero, salteador, infame y mentiroso. ¿Por qué? Pues porque eso es lo que hacen los ladrones, pandilleros y atracadores; ni más ni menos. No son insultos fortuitos, son ganados, y bien ganados.

Uno de los blancos de la Ilustración fueron las instituciones religiosas y sus representantes. Meslier denunciaba a principios del s. 18 que “nadie se puede oponer a la monarquía absoluta, las pretensiones eclesiásticas, las creencias populares, ni a lo que el llama ‘la tirannie des grands de la terre’, sin sacrificar su propia paz y comodidad, y sin experimentar intimidación y reprensión masiva.” El citado Meslier, además dice que el trabajo principal de los ministros religiosos es mantener a la gente en el error. La veracidad de todo esto se tendrá que estudiar caso por caso, de una religión a otra y de un ministro a otro. Es decir, no se los puede acusar a todos ni defenderlos a todos. El punto es sencillamente que para todo hijo de la Ilustración, el ministro religioso es de entrada sospechoso.

Lucas y Oseas reconocen parte de lo que dice Meslier, que los sacerdotes y ministros tienen una plataforma natural para el abuso: la credulidad de mucha gente, los problemas de la vida y la aura de infalibilidad y poder de tales cargos. Pablo es también un ministro religioso, pero víctima de otro ministro de un rango superior. Con disculpa y todo, y sin querer queriendo, Lucas al contarnos el episodio, da cuenta de un Sumo Sacerdote irreconocible, que abusó de su fuero religioso y se salió del forro. Oseas igualmente denunció, y sin pedir disculpas, otros abusos de ministros.

Lo mínimo que se puede concluir de todo esto es lo siguiente: (1) si usted es un feligrés, recuerde que es una víctima potencial de los ministros abusadores; (2) si usted es un sacerdote, pastor o ministro, recuerde dos cosas: para muchas personas y sin haber hecho nada, usted es sospechoso; y, por ser humano, tener una investidura eclesiástica, sufrir los descalabros de la economía, tener credibilidad delante de los crédulos (que no es lo mismo que creyente), usted es un potencial abusador. ¡Cuídese! ¡Y cuídese mucho! No sea que se vuelva irreconocible; y (3) ¿Será que los ministros necesitan que de vez en cuando alguien los regañe y les jalen las riendas? ¿Se debe esperar un cambio de sonrisa para exponer al ministro desaforado?